domingo, 23 de agosto de 2015

Obligaciones de una sociedad inactiva




Una de las decisiones más difíciles que tiene que tomar un empresario es la decisión de cerrar el negocio en el que tanto esfuerzo, tiempo y dinero ha invertido, pero por desgracia esta situación es bastante habitual… sobre todo en los tiempos que corren.
Se plantean entonces dos opciones: liquidar y disolver la empresa definitivamente o bien, dejarla inactiva, con lo que la empresa seguirá teniendo personalidad jurídica pero sin actividad.
Si optas por dejarla inactiva,  piensa que tu sociedad al seguir “viva aunque dormida” sigue teniendo una serie de obligaciones fiscales y formales que debe cumplir:
  1. Debe presentar anualmente el Impuesto de Sociedades, aunque al no tener actividad el resultado del mismo será negativo.
  2. Debe depositar anualmente las Cuentas Anuales de la sociedad en el Registro Mercantil.
Una cuestión que tienes que tener presente es que si cesaste la actividad de tu sociedad en el ejercicio anterior y ésta obtuvo beneficios, además de estar obligada a presentar el IS y cuentas anuales, también tendrás que presentar el pago fraccionado del impuesto de sociedades, modelo 202, que se presenta en octubre, diciembre y abril.
Aunque tu sociedad esté inactiva, si tu empresa recibe facturas con retención de profesionales, por ejemplo del notario, asesor fiscal, registrador mercantil…, también tendrá que ingresar esas retenciones en Hacienda mediante la presentación del modelo 111 y 190, aunque el gasto y el IVA de estas facturas no se los pueda deducir por no tener actividad económica.
¿Cuándo interesa dejar la sociedad inactiva y cuando disolverla?
La ventaja principal de tener la empresa inactiva es que si decides iniciar un nuevo negocio, puedes reactivarla y utilizarla como titular de la nueva actividad sin tener que volver a tramitar la constitución de la sociedad, ganando tiempo y dinero. Sin embargo, los inconvenientes principales son:
  • que no te puedes olvidar de ella, ya que un descuido puede significar una sanción.
  • que si la sociedad tiene deudas y lleva inactiva más de un año, el administrador será responsable solidario de las deudas, junto con la sociedad.
En cambio, si disuelves la sociedad, podrás olvidarte definitivamente de ella. Ahora bien, el proceso de disolución de la sociedad puede ser tan engorroso y costoso como el de constitución y si decides iniciar un nuevo negocio mediante una sociedad tendrás que constituir una nueva.
Como dice Henry Ford: “El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”


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